Cuando empecé a dedicarme al sector del diseño no sabía qué debería cobrar. Lo que me daban me parecía bien. No porque fuera mucho, sino porque no tenía ningún punto de referencia.
Nadie me había enseñado a investigar el mercado, a calibrar mi nivel, ni mucho menos a sentarme a negociar. Aceptaba lo que llegaba y punto, porque no tenía ni idea de qué pedir.
Con los años fui entendiendo cómo funciona esto y fui aprendiendo qué debía decir. Me ayudó mucho hablar con otras personas, cambiar de empresa de vez en cuando y ver cómo se toman estas decisiones «desde el otro lado».
Negociar es una parte esperada del proceso, difícilmente una empresa te ofrecerá de buenas a primeras el máximo que les permite el presupuesto.
Esta guía es lo que me hubiera venido bien tener al principio.
Cómo aprendí a negociar (tarde)
Quizás es un inicio poco habitual, pero quiero empezar contándote qué me pasó.
Cuando empecé a trabajar en el sector de forma profesional (es decir, cobrando), venía de un contrato de prácticas. Cobraba lo que me daban, y jamás me paré a pensar si era suficiente o no.
El único dato con el que podía comparar era lo que cobraba en mis trabajos anteriores en otro sector. En diseño cobraba más, así que me pareció suficiente.
Fui cambiando de empresas, y con el tiempo fui mejorando. Pero durante años cometí el mismo error: negociaba siempre el salario neto mensual, es decir, lo que me llega a la cuenta. Hasta que entendí que es mejor negociar el salario bruto anual.
¿Por qué? El neto depende de tu situación personal: si tienes hijos, hipoteca, o cómo tributas, los impuestos (IRPF en España) varían. Lo que la empresa gestiona es el bruto, de manera que negociar en bruto te permite comparar ofertas en los mismos términos que la empresa y entender exactamente qué estás pidiendo.
Por qué los diseñadores no negociamos
Aquí creo que hay un componente cultural. En España y LATAM tendemos a tratar las negociaciones salariales como algo incómodo que hay que resolver rápido. La cultura anglosajona tiene más normalizado que sea una conversación explícita y directa.
Te ayudará mucho ir con la expectativa de que es una conversación profesional normal y no un enfrentamiento. Sencillamente, son dos partes evaluando si los términos tienen sentido para los dos. En este momento recibimos una oferta, que nos suele parecer razonable, y la aceptamos.
O, con suerte, llega una revisión anual en la que esperamos que la empresa valore nuestro trabajo por sí sola (de ahí lo que escribí sobre documentar tu progreso).
Negociar el salario siempre me pareció «poco profesional», en el sentido de que cuestionaba lo que la empresa me daba. Como si yo supiera más. Me daba miedo que decir que «no» a lo que me ofrecían implicara que iban a desestimar mi candidatura.
La realidad es que negociar no es arrogancia, es saber cuánto vale tu trabajo. Y, desafortunadamente, si tú no lo defiendes, nadie lo va a hacer por ti.
Y existe otro problema: la asimetría de la información. La empresa sabe exactamente cuánto puede pagar, y tú estás constantemente adivinando: ¿será demasiado? ¿es suficiente? ¿podría pedir más? ¿en base a qué? Estás en desventaja desde el principio.
Cuándo negociar el salario
Hay tres momentos clave donde tienes más palanca para lograr una mejora salarial:
- Cuando recibes una oferta nueva. Es el mejor momento. La empresa ya decidió que te quiere contratar, y el coste de perder al candidato elegido es alto, porque han invertido semanas en entrevistas. Tienes más poder del que crees. Si estás en ese proceso, quizás también te sirvan estas 18 preguntas para hacer en una entrevista de empleo de diseño.
- Después de un logro concreto. No te esperes a la revisión anual si acabas de lanzar algo importante, lideraste un proyecto que tuvo impacto medible, o asumiste responsabilidades nuevas. Pídelo sin demorarte.
- La revisión anual. Es el momento más esperado, pero paradójicamente el más difícil: todo el mundo lo pide a la vez, el presupuesto ya está repartido, y hay poco margen de maniobra. No lo trates como tu única oportunidad.
Investiga tu valor de mercado
¿Deberías cobrar 30.000€ anuales? ¿23.000€? ¿57.000€? ¿De qué depende? ¿Cómo defiendes que mereces una cifra por encima de la otra?
Empecé a hacer el estudio de salarios en uiFromMars en 2018 precisamente por este motivo: para poder dar una cifra basada en datos y en roles similares (participa en la edición de 2026 si todavía no lo has hecho).
Hay otras herramientas que puedes utilizar, aunque la mayoría están enfocadas a empresas tecnológicas americanas:
- Levels.fyi. El mejor recurso para product designers en tecnología, especialmente para empresas internacionales con sede en España o LATAM. Tiene datos por nivel, empresa y ciudad.
- Glassdoor salarios. Menos granular, pero útil para obtener un contexto general y para ver qué está pagando una empresa específica.
- Otras ofertas. Si estás en proceso con varias empresas, eso es información. Úsala.
Lo que buscas no es un número exacto sino un rango defendible. «El mercado para un product designer senior en Madrid con experiencia en sistemas de diseño está entre X y Y» es una posición mucho más fuerte que «creo que debería ganar más».
Una nota sobre LATAM: los rangos varían muchísimo por país, sector, y si la empresa es local o internacional. Una empresa local en Colombia o México paga de forma muy diferente a una startup con inversión americana que contrata en LATAM con salarios en dólares. Sé específico en tu investigación, compara peras con peras.
La conversación
Aquí es donde mucha gente se bloquea, a mí me pasaba y me sigue pasando. Incluso con los datos y con una cifra aproximada en mi cabeza, a veces no sé cómo comunicarlo.
Aunque hay tantas estrategias como diseñadores, esto me suele ayudar:
- Ancla primero. El primero que dice un número tiene ventaja. Si la empresa te pregunta qué expectativas tienes, da un número o un rango estrecho con el número que quieres en la parte baja. «Estoy buscando algo entre 55.000 y 60.000€» significa que si se quedan a mitad de camino, te queda bien. Si te ofrecen ellos primero y el número es bajo, no lo aceptes ni rechaces en el momento. Di que necesitas tiempo para revisarlo en detalle (lo cual es completamente normal) y vuelve con una contrapropuesta.
- Justifica con contexto. «Necesito más porque tengo hipoteca» no es una razón empresarial. «Mi valor de mercado, dado mi experiencia y el rango habitual para este rol en el sector, está en X» sí lo es. La empresa toma decisiones de compensación en base a datos de mercado y retención, no en base a tu situación personal.
- Sé específico. «¿Podríais llegar a 58.000?» es mejor que «¿podríais subir un poco?». Un número concreto da menos margen a evasivas.
Qué hacer si dicen que no
Es posible que te digan que «no». Rara vez significa «no, nunca», casi siempre significa que no es el momento adecuado o no hay presupuesto. Si rechazan tu petición, puedes hacer alguna de estas preguntas:
- «¿Cuáles serían los criterios para llegar a ese rango más adelante?» La empresa debería tener un camino claro de júnior a senior y una serie de expectativas. Si no tienes claro qué dirección quieres tomar (manager, lead o IC), este artículo sobre los caminos en diseño puede ayudarte a definirlo antes de la conversación.
- «¿Hay revisión salarial en seis meses, o solo anual?»
- «Si el salario base tiene un techo ahora, ¿podemos hablar de otras formas de compensación?»
Más allá del sueldo
Está claro que la comida, el alquiler o la hipoteca se pagan con dinero, pero hay ocasiones en las que el salario base no lo es todo. Según el tipo de empresa hay algunas variables que también debes considerar:
- Equity o stock options. Si la empresa tiene un programa, pregunta por el cliff, el vesting schedule y la valoración actual. Puede no valer nada, o puede ser muy significativo.
- Días de vacaciones. En España suele haber más margen del que parece en las ofertas iniciales.
- Flexibilidad horaria y remoto. Tiene un valor económico real: te ahorras el transporte y ganas tiempo y calidad de vida.
- Formación y conferencias. Puede haber un presupuesto anual o días libres para formaciones. Es útil para el CV y para el día a día.
- Otros. Hay empresas que ofrecen suscripción a plataformas de aprendizaje, gimnasios, tique restaurante, descuentos en productos, etc. Esto también cuenta.
Apuntes finales
Negociar tu salario no es arrogancia ni confrontación, ni es pedir más sin merecerlo. Es, simplemente, una parte normal del proceso.
Recuerda que lo más importante es investigar el mercado, saber qué se cobra (el estudio de salarios de uiFromMars te puede servir ;D) y sentarte a a hablar con la información en tu mano.
Si la respuesta es negativa, pregunta cuándo puede pasar y bajo qué condiciones. Nadie va a pelear por un incremento salarial para ti si no lo haces tú. Y la única manera de aprender a hacerlo es atreverse.
