Seguro que te suena: llevas varios años en el mismo nivel, trabajas bien y nadie te pone pegas en las reviews. Y cuando preguntas qué te falta para subir a la siguiente categoría, te contestan cosas como «más impacto» o «más autonomía» y te quedas exactamente igual que estabas.
He visto a poquísimos diseñadores quedarse atascados por «no saber diseñar». La mayoría los he visto atascados porque no sabían cómo comunicar lo que pensaban.
Los career ladders de diseño lo dicen sin decirlo: en algún punto entre mid y senior dejan de medir la calidad y la cantidad de lo que diseñas, y empiezan a medir cómo te comunicas y cómo influyes en quien está a tu alrededor cuando tú no estás allí.
De mid a senior el salto no es de calidad, es de alcance
Coge cualquier career ladder de diseño publicado y mira los verbos que utilizan (DoorDash, Figma o Rippling publican el suyo, se pueden leer enteros).
En posiciones junior, todo se describe con verbos de ejecución: diseñar, entregar, iterar, aplicar el sistema. A partir de senior aparecen otros: definir, alinear, subir el listón de varios equipos a la vez, coordinar, etc.
Nadie llega a senior por hacer pantallas más bonitas o más rápido.
He dado vueltas a esta idea varias veces por aquí: en las diferencias entre un diseñador junior y uno senior, en las habilidades críticas para crecer y en el interés compuesto de una carrera de diseño. En los tres acabé escribiendo sobre la misma idea sin llegar a decirlo del todo.
Cuando hablo de «influencia» me refiero a que otras personas apliquen una decisión tuya sin que tú estés presente todo el rato. Esto solo ocurre si esta decisión está en algún sitio donde la otra gente pueda leerla, citarla, y hablar sobre ella.
Hace unos años escribir bien se percibía como un «extra» de un perfil sénior. Ahora, con la vorágine de la inteligencia artificial, ya es una necesidad esencial.
Así que si has preguntado qué te falta para el siguiente nivel y te han contestado «más autonomía» o «más impacto», esta es la respuesta que necesitas: escribe las decisiones que tomas, en un sitio donde alguien más pueda leerlas.
Un diseño que no sabes explicar no está terminado
Lo veo muchas veces en las design critiques o reviews. Alguien enseña un prototipo y cuando otros le preguntan por qué tomó una decisión en concreto (por ejemplo: «¿por qué usaste un desplegable y no unos radio buttons?») y la respuesta es un silencio incómodo, queda muy claro que la decisión se tomó por inercia. O quizás sí había un motivo, pero como no se tomó el tiempo de pararse a reflexionar, no sabe contestar al momento.
Una idea en la cabeza siempre parece buena: no tiene problemas porque no la has obligado a tenerlos.
En cuanto empiezas a escribirla, los problemas aparecen solos. Un párrafo que no sabes cómo terminar es, casi siempre, la parte del razonamiento que no tienes bien resuelta.
Me pasa con los artículos y con las propuestas de diseño en el trabajo. Empiezo convencida de una decisión, llego al tercer párrafo y me doy cuenta de que la justificación que tenía en la cabeza no se aguanta por ningún lado.
Y no siempre lo arreglo: a veces borro el párrafo y sigo trabajando en la idea iterándola hasta que pueda explicarla y justificarla bien.
Pascal lo dijo mejor en 1656, y estaba pidiendo perdón por una carta larga:
No he hecho esta carta más larga que de costumbre porque no he tenido tiempo de hacerla más corta.
Blaise Pascal, Lettres provinciales, carta 16 (1656)
Escribir la justificación antes de que te la pidan cambia la conversación (y la design review) entera. Dejas de defender y pasas a explicar el valor de lo que haces, dos cosas que no se parecen en nada. Es exactamente el mismo músculo que usas cuando explicas el impacto de un proyecto en tu portfolio: por qué eso y no otra cosa.
En Automattic el trabajo pasa por escrito, y eso cambia quién decide
Trabajo en una empresa totalmente distribuida y en remoto, lo que significa que no existen los momentos casuales en los que te encuentras a alguien en un pasillo.
Al principio se me hizo un poco difícil acostumbrarme: yo quería enseñar una propuesta y que alguien me dijera si iba bien, y en su lugar tenía que explicar por escrito qué problema resolvía y qué había descartado.
El efecto secundario tardé en verlo.
Habitualmente, en una reunión gana quien habla mejor (o más), quien tiene más rango o quien llega con más energía ese día. En un documento gana el argumento mejor construido, y lo lee gente que no estaba en la sala, en otra zona horaria, tres semanas después.
Si escribes bien, tu criterio se mueve sin ti. Si no escribes y no comunicas, nadie sabe qué estás haciendo, cómo piensas, o cómo trabajas, y tu impacto depende de que estés presente para explicarlo o defenderlo.
Nos guste o no, hay que vender nuestro trabajo, incluso internamente (ya escribiré sobre ello en otro momento).
Ahora que la IA hace el artefacto, lo que queda es el criterio
Llevo meses diseñando y haciendo deploy con IA y tengo una cosa clara: generar opciones ya no es el cuello de botella. Puedes obtener veinte variantes de un componente en solo cinco minutos.
Pero la IA no decide cuál de las veinte tiene sentido, ni por qué. La ilusión que crea es que parece que sí, pero no tiene habilidad para razonar. Eso es el otro lado de la frontera dentada.
Y aquí está la parte que incomoda a algunos: si ya no te diferencias produciendo pantallas, te diferencias por criterio, y tu carrera depende de poder demostrar que lo tienes.
No sé si esto seguirá siendo verdad dentro de dos años. Hoy lo es 🤷🏼♀️
Cómo lo hago yo
No quiero continuar el artículo sin explicarte qué he hecho yo, por si te sirve para empezar a hacer algo parecido. No hace falta abrir un blog (aunque estaría bien que lo hicieras). Es un poco más sencillo de lo que parece.
0. Lee mucho
Ni siquiera es el paso uno, es el anterior: cuanto más leas, mejor escribirás. Necesitas aprender cómo construir oraciones y argumentos, qué estructuras utilizar, cómo simplificar tus textos para que la idea llegue rápido y de forma clara.
1. Empieza en tu trabajo
Escribir durante tu día a día en el trabajo tiene muchas ventajas. Quien te lee ya tendrá el contexto, conocerá el proyecto, y posiblemente te dará feedback al instante.
No te abrumes si «no estás inspirado/a». Simplemente escribe sobre el proyecto en el que estás trabajando, o sobre aquello que ya hayas tenido que explicar varias veces.
Por ejemplo, una decisión que has repetido en una review y en Slack varias veces, o el patrón del sistema de diseño que nadie tiene claro cómo usar o cómo encontrar.
Si ya lo has explicado varias veces de viva voz, escribirlo (documentarlo) te costará menos, y siempre podrás hacer referencia a ello.
Haz esto: la próxima decisión de diseño que tomes, escríbela y mándala a tu equipo. Solo son tres puntos que puedes escribir en tres párrafos:
- Qué problema resuelves. Concreto: qué pasa ahora, a quién le pasa y cómo lo sabes.
- Qué has decidido y por qué. Suele ser la parte más corta.
- Qué has descartado. Las opciones que miraste y por qué no las escogiste. Es la parte que más preguntas posteriores genera y la que casi nadie escribe.
Antes de mandarlo, léelo pensando en alguien que no estuvo en ninguna de esas conversaciones. Si tiene que preguntarte algo para entenderlo, necesitas explicarlo mejor.
Después de unos cuantos mensajes así notarás que defienden tus argumentos en discusiones en las que no estás, que es más o menos lo que te pedían para subir de nivel.
2. Dónde lo escribes importa
Un mensaje privado lo lee una persona y se queda ahí. El impacto de lo que escribas depende de dónde lo hagas:
- Un mensaje privado o un canal privado. Dentro de un mes se lo tendrás que volver a explicar a otra persona.
- Un comentario en Figma. Queda olvidado cuando el proyecto se itere o se cambie la versión del archivo.
- Un canal abierto en Slack. Alguien que busque «por qué usamos X» dentro de seis meses lo encuentra.
- Un documento con título y enlace. Alguien lo pega en un hilo de onboarding dos años después y tú ni te enteras.
Pista: los dos últimos son los que sirven 😉
Escribir te obliga a tener una opinión
Tener una posición da miedo, porque alguien podría demostrar que estoy equivocada. Pero sin opinión y sin criterio no llegas a ninguna parte, y no generas impacto.
Si alguien me explica por qué estoy equivocada, estoy encantada de cambiar mi punto de vista. Así aprendo, y de paso forzamos una discusión sobre el tema.
Así que no escribas para tener un blog, ni para posicionarte como referente. Escribe porque es la forma más barata que existe de averiguar si lo que piensas se sostiene fuera de tu cabeza, y porque a partir de cierto nivel es la única forma de que se sostenga sin ti delante.
Lo demás, si llega, llega después.
